En abril de 2026 visitamos Japón como parte de un viaje más largo por Asia. En este post quiero contarte algunas cosas que aprendimos durante el viaje que quizás te sirvan para armar el tuyo. Además, vamos a compartir en el siguiente post el itinerario que armamos para recorrer Osaka, Nara, Kioto y Tokio, con costos, alojamientos, entradas y la planificación día a día.
Hace años venimos posponiendo este viaje por mil motivos. Este año, después de 6 años (cuando nos agarró la pandemia en Vietnam) volvimos a Asia. Sin embargo Japón es diferente al resto de lugares que conocíamos de este maravilloso continente. El choque cultural se mantiene y todo me produce curiosidad; es lo que me encanta de este tipo de lugares. Quiero contar algunas anécdotas, porque uso este blog también como diario de viaje, pero no quiero quemar todo y que si vas no te sorprendas! Igualmente, no creo que eso pase, porque hay demasiadas cosas para sorprenderse.
Sin más vueltas, arranquemos!

Mis impresiones de la cultura japonesa
Normalmente, cuando visito lugares tan distintos a mi casa, lo que más me sorprende no son necesariamente los paisajes o los lugares turísticos, sino la gente: sus costumbres, cómo se relacionan, cómo se visten, cómo se mueven por la ciudad. En Japón me pasó exactamente eso. Las ciudades, los templos y los paisajes me gustaron, pero creo que lo que más me quedó del viaje fue haber podido acercarme, aunque sea un poquito, a una cultura tan diferente.
Una de las cosas que más noté es que los japoneses siguen las reglas a rajatabla. Si el check-in del hotel es a las 15:00, es a las 15:00. Aunque la habitación esté pronta y el lobby esté lleno de gente esperando. Si el semáforo está en rojo, no cruzan, ni aunque la calle esté cortada y sea peatonal. Y así con mil ejemplos. A veces, desde nuestra mirada, pueden parecer un poco mala onda, porque no existe mucho eso de “hacerte el favorcito”. Pero no creo que sea por falta de amabilidad, sino porque les estás pidiendo salirse de una estructura que para ellos funciona de otra manera.
También me llamó mucho la atención la forma en que manejan el respeto hacia los demás. Son tan respetuosos que casi no invaden tu espacio: no te miran demasiado, no te hablan si no es necesario, no hacen ruido. El metro, por ejemplo, es un silencio total. Nadie habla, nadie molesta, todos parecen estar en su mundo, pegados al celu. Y eso, que al principio puede sentirse un poco frío, después empezás a entenderlo como una forma de no incomodar al otro.
En lo cotidiano también hay muchos contrastes. La mayoría de la gente se viste de forma muy sobria, especialmente quienes van a trabajar, que parecen casi todos vestidos igual. Pero al mismo tiempo hay una fascinación enorme por lo tierno, lo infantil, los personajes, los peluches, los juegos. Esa mezcla entre formalidad extrema y gustos aniñados me resultó muy curiosa.
También vimos algunas cosas que nos parecieron más difíciles de entender: los cafés de sirvientas, ciertos tipos de entretenimiento bastante raros, la posibilidad de alquilar un acompañante o incluso un perro por el día. Sumado a eso, me impresionó la cantidad de gente pegada al celular, pero de una forma muy intensa: caminando por la calle o en una estación de metro repleta de gente mirando una película sin despegar la vista de la pantalla. Me dio la sensación de que hay mucha gente sola, o al menos una sociedad donde, por algún motivo, interactuar y relacionarse no siempre parece tan simple.
La cultura del trabajo también nos resultó muy curiosa. Japón tuvo, y todavía tiene, serios problemas vinculados al exceso de trabajo y al burnout, incluso con casos mediáticos de suicidio laboral. Al mismo tiempo, parece existir una idea muy fuerte de sentirse útil, que quizás explica por qué muchas personas mayores siguen trabajando.
Algo que nos llamó mucho la atención fue la cantidad de trabajos que, desde nuestra mirada, parecían innecesarios: personas sosteniendo carteles en una tienda, o indicando cómo subir a un ómnibus o cumpliendo tareas que en otros lugares probablemente no existirían. Según lo que vimos, Japón tiene una tasa de desempleo muy baja y este tipo de trabajos son bastante comunes. Aun así, me cuesta entender cómo funciona ese equilibrio, especialmente desde el punto de vista del capital privado: cómo se sostiene económicamente tanta estructura laboral para tareas que, al menos para nosotros, parecen prescindibles.





Mis impresiones del viaje
Sobre el viaje en sí, creo que hubo algunas cosas que me sorprendieron y otras que me hubiera gustado saber antes de ir.
Estuvimos 8 días en Japón y creo que no es suficiente. Como teníamos poco tiempo, optamos por recorrer las ciudades y lugares más turísticos, los famosos “musts”, pero en mi experiencia no sé si fue la mejor decisión. También pienso que, si lo hubiera hecho diferente, capaz hoy estaría diciendo que me arrepiento de no haber visto lo más clásico, así que tampoco lo tengo tan claro. Es muy fácil opinar con el diario del lunes. Lo que sí creo que haría distinto es dedicarle más tiempo, para poder combinar esos lugares imperdibles con otros menos turísticos.
Otra cosa: las fotos que vemos en Instagram de lugares increíbles de Japón, vacíos, tranquilos, casi mágicos, son prácticamente imposibles de sacar. En varios lados leímos que para ver esos lugares sin gente había que levantarse bien tempranito, tipo 5:30 de la mañana. Bueno, se ve que mucha gente leyó lo mismo, porque cuando llegamos ya había bastante gente. Personalmente, no sé si lo volvería a hacer. Si voy a tener que soportar gente igual, al menos que sea descansada.
Lo curioso es que, en Osaka por ejemplo, alcanza con salirse un poquito del circuito para que las calles sean tranquilas y todo sea silencio y paz. En Kioto recomiendo ir a algún templo o jardín que no esté en la lista de imperdibles. Vas a ver que no hay nadie, o casi nadie, y se siente mucho más auténtico y disfrutable.
Creo que Japón conquista cuando salimos de las listas, aunque en este caso eso resulta especialmente difícil. Irse al otro lado del mundo y no ver “lo que hay que ver” no es tan sencillo, pero creo que, si volviera, intentaría hacerlo distinto.
También me pasó que mis expectativas eran tan, tan altas, que me jugaron en contra. Hubo momentos en los que me sentí un poco decepcionada, pero tuvo más que ver con la imagen que yo llevaba armada que con Japón en sí. Las redes sociales y los videos de YouTube idealizan mucho los lugares: muestran una versión perfecta, vacía, ordenada y casi de cuento. Capaz, si no hubiera llegado esperando ese cuento de hadas que a veces te venden, habría vuelto completamente enamorada de Japón. Volví encantada, sí, pero también un poco desilusionada por esa diferencia entre lo que imaginaba y lo que realmente encontré.










Información y tips prácticos
Tiempo
Como comentaba, 8 días no es suficiente. Nuestro itinerario fue de 2 noches a Osaka, 2 noches a Kioto y 3 noches a Tokio. También incluye una visita de medio día a Nara desde Osaka.
Clima y Sakuras
Fuimos a mediados de abril (del 12 al 19) y hubo días con remera de manga corta pero también días que pasamos frío, sobre todo en la noche. Esta época es especialmente turística por la posibilidad de ver los cerezos en flor, pero llegamos un poco pasados. En el castillo de Osaka llegamos a verlos, pero en Tokio ya había pasado la floración. Si tu idea es ver esta belleza de la naturaleza, recomendamos ir un poco antes, a inicios de abril, y visitar el Parque de Ueno, el Palacio Imperial y el Jardín Nacional en Tokio.


Alojamiento
El alojamiento es bastante caro y chiquito en general. En Osaka nos quedamos en Toyoko Inn Osaka Nippombashi, y en Kioto en Check in Shijokarasuma. Ambos chiquitos pero bien ubicados. En Tokio nos alojamos en Evergreen Hotel Ichigaya. El apartamento era enorme y estaba hermoso. Está un poco alejado de las principales zonas pero la estación de metro estaba bastante cerca. Lo único a tener en cuenta es que no hay recepción, por lo que no hay nadie que te pueda guardar las valijas fuera del horario.
Transporte
El transporte se maneja diferente en cada ciudad. En Osaka no utilizamos tarjeta de transporte porque se podía pagar con contactless. Era sencillo de usar y con Google Maps no tuvimos problema. En Kioto usamos la tarjeta de transporte Suica en nuestros teléfonos (no compramos la tarjeta física). Super fácil de cargar con Apple Pay, muy práctico todo. En Tokio se había empezado a implementar hacía unas semanas el pago con contactless pero no todas las estaciones lo tenían en todas las salidas, por lo que usamos la tarjeta Suica. El transporte en Tokio no es tan fácil. Hay varios operadores de transporte y las estaciones entre ellos muchas veces no se conectan. Por ejemplo, aunque veas que varias líneas se «cruzan» en una estación, es posible que para hacer trasbordo tengas que salir de la estación, caminar y volver a entrar en otro lugar. Hay carteles explicativos, pero no siempre son súper intuitivos. Con esto no digo que sea imposible ni mucho menos, sino que hay que ir bien atentos para no perderse.
Comida
La comida es simplemente ESPECTACULAR, así, con mayúsculas. Todo lo que probamos era delicioso y en cada lugarcito que entramos comimos como dioses. Por eso creo que no vale la pena buscar en Google Maps valoraciones. Hay un montón de cosas para probar: yo había leído un montón pero después me resultó muy difícil acordarme los nombres. De todo lo que hay, que es delicioso, voy a hacer mención a dos cosas: El sushi es realmente el mejor que comí en mi vida y los Takoyaki (que son unas bolitas de pulpo) son supremos.




Dinero y precios
Primero que nada, comentar que en demasiados lugares no aceptan tarjeta, por lo que es necesario sacar dinero en efectivo. Eso me sorprendió mucho, más con el contraste de China, que pagás con AliPay hasta las mandarinas que comprás en un puesto callejero.
Sobre los precios, también me sorprendió que en general es bastante económico (aunque no fuimos a los parques de diversiones, eso si era caro). Japón es un muy buen lugar para hacer compras, comer de lo lindo y hacer actividades. A continuación les dejamos los costos de nuestro itinerario para dos personas, en USD:
| 2 noches alojamiento Osaka | 99 |
| 2 noches alojamiento Kioto | 128 |
| 3 noches alojamiento Tokio | 365 |
| Tren Kioto – Tokio | 205 |
| Tren aeropuerto Osaka | 12 |
| Resto del transporte | 80 |
| Comida | 475 |
| Walking tours (2) | 50 |
| Castillo Osaka | 15 |
| Templo Kiyomizu-dera | 6 |
| Templo dorado | 6 |
| Templo Tenryu-ji | 12 |
| Mirador Shibuya | 22 |
| Teamlabs planets | 68 |
| Teamlabs borderless | 70 |
Total: 1613 USD
Compras y Tax free
En Japón lo que abunda son cosas para comprar. La oferta en tecnología, ropa, juguetes, artículos de colección, cosmética, etc. es por decir poco, muy amplia. Las tiendas son edificios de varios pisos y es abrumador todo lo que hay para ver. Voy a intentar hacer un listadito de las tiendas y cosas que nos parecieron que valen la pena.
Tecnología: Bic Camera y Yodobashi Camera son dos que vale la pena visitar aunque no te quieras comprar nada. Son edificios de 8 pisos normalmente, con todo lo que te puedas imaginar de tecnología.
Textil: acá va mucho en gustos, pero Uniqlo y Gu son para mi dos imperdibles. Uniqlo tiene ropa básica de excelente calidad, y Gu es la versión más barata de Uniqlo. Ambas con excelentes precios y ropa muy buena. Es cierto que el corte de ropa es un poco raro para occidente, pero varias cosas se rescatan. Además tiendas de occidente como Adidas, Levi’s, etc. tienen diseños y ropa exclusiva que solo venden en Japón. No es especialmente barato, pero si les interesa este tipo de cosas exlusivas, puede estar bueno.
Tiendas de descuentos: Don Quijote y Daiso son las estrellas. Personalmente Don Quijote me parece la PEOR tienda del mundo, repleta de gente, poco espacio, lleno de ruido de las pantallas y música… peero… tiene muchas cosas, y varias de ellas baratas. Vale la pena visitarla, pero no es una experiencia agradable. Daiso sin embargo me encantó: llena de porquerías lindas y todo a 110 yenes (0.7 usd) aunque se indique lo contrario.
Tienda de cosas lindas y cosmética: Loft es eso… cosas lindas. Esas cosas que no necesitás pero son preciosas. Recomiendo ir a alguna porque seguro algo te conquista. Además tiene una parte de cosmética, donde encontré cosmética coreana a la mitad de precio de lo que me salió en la mismísima Corea. No están todas las marcas, pero había muchas. Otros lugares para comprar cosmética son las innumerables farmacias, de la cual menciono a Matsumoto Kiyoshi. También menciono a @Cosme, con buenos productos y variedad.
Bueno, y ahora el tema del Tax Free, que es un poco confuso. Muchísimas tiendas hacen el descuento de impuestos presentando el pasaporte (te escanean un QR que pegan cuando entrás a Japón) y gastando más de una determinada cantidad, normalmente unos 30 USD. El descuento lo hace la misma tienda, y en la gran mayoría de los casos te dan los productos en bolsa sellada, y sino te dicen que no los podes usar hasta salir de Japón. Decía que te los podían pedir, y entonces a nosotros nos entró la duda porque: habíamos comprado varias cosas y no entraba en el carry on, pero además entre ellas habían líquidos de más de 100 ml.
Al final, es así: Cuando llegas al aeropuerto, antes de despachar la valija vas a la oficina de aduanas. Cuando fuimos estaba vacía. Ahí le dijimos que veníamos a mostrar las compras con Tax Free. Ahí validaron nuestras compras con el QR y listo. No nos hicieron abrir las valijas ni mostrar las compras. Según leímos luego, parece que si comprás cosas caras ahí si te hacen mostrarlo.
Itinerario
El itinerario detallado lo dejamos para el siguiente post para no atomizar tanto, pero a alto nivel fue así:
- Día 1: Osaka
- Día 2: 1/2 día Nara, 1/2 día Osaka.
- Día 3: Kioto
- Día 4: Kioto
- Día 5: 1/2 día Kioto, 1/2 día Tokio.
- Día 6: Tokio
- Día 7: Tokio
- Día 8: Tokio y vuelta a casa










Nos vemos en el próximo post para contarles en detalle todo lo que hicimos en Japón.
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